Hombre Restaurado · Testimonio
Hice la lista, uno por uno — y ahí empezó mi sanidad
Un vacío emocional que empezó a los 6 años terminó gobernando mi vida entera. La sanidad no llegó hasta que el Espíritu Santo me pidió algo que no quería hacer.
Desde los seis años desarrollé el amor por los videojuegos — mi papá me compró el primer Nintendo de toda la cuadra. Ahí empezaron los vacíos emocionales que, en vez de llenarse, se fueron acumulando. Es una lucha que sentí ganada en su momento, pero que volvió — estando más en la carne que en el espíritu — y que sigo lidiando hasta hoy, con honestidad.
Crecí en un contexto donde mi padre, alcoholizado, tenía relaciones con mi madre a la intemperie. Eso fue formando en mí un espíritu promiscuo antes de tener edad para entenderlo — a los ocho años ya tenía relaciones sexuales con niñas de mi edad y mayores que yo.
Cifra en la Brecha
6,3%
de las adolescentes peruanas tuvieron su primera relación sexual antes de los 15 años — un patrón de precocidad que casi siempre empieza por heridas y vacíos, no por decisión.
Fuente: ENDES/INEI 2021
La lista que no quería escribir
En una clase de un curso de hombres, sentí que el Espíritu Santo me pedía algo muy concreto: hacer una lista de todas las personas con las que había tenido relaciones sexuales. La escribí con mucho dolor, nombre por nombre. Después empecé a orar por cada una: "Señor, he pecado contra el cielo y contra ti, y contra esta persona, te pido perdón."
Después de aquella oración y confesión de pecados vino sanidad a mi vida.
— Del testimonio de Paolo FontanilPrincipio de Hombría
Se necesita valor para enfrentar la realidad, admitir la necesidad, cambiar y sostener convicciones.— Edwin Louis Cole, Valor
Pasos de liberación
Lo que aprendí de esa lista
- 01Nombrar cada cosa en concreto — no en general — delante de Dios y, si se puede, delante de otro hombre.
- 02Pedir perdón específico, no genérico: por cada persona, por cada patrón repetido.
- 03Reemplazar el vacío que intentabas llenar así por algo real — comunidad, disciplina espiritual, no otro sustituto.
Oración
Señor, he pecado contra el cielo y contra ti. Te entrego cada nombre de esa lista, cada vacío que intenté llenar mal. Gracias porque tu perdón no depende de que yo deje de fallar, sino de que yo deje de esconderme.
Este es un adelanto real de Hombre Restaurado: Del colapso a la integridad, basado en el testimonio de Paolo Fontanil.
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